3er. Dom Ord Ciclo B (Id=96)
Canten al Señor un cántico nuevo, cante al Señor toda la
tierra. Honor y majestad le preceden, fuerza y esplendor están en su templo.
Oración Colecta
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno: ayúdanos a llevar una vida según tu voluntad, para
que podamos dar en abundancia frutos de buenas obras en nombre de tu Hijo
predilecto. Que vive y reina contigo...
Amén.
Los habitantes de Nínive se arrepintieron de su mala
conducta
Lectura del libro del profeta Jonás
3, 1-5.10
En aquellos días, vino de nuevo la palabra del Señor a
Jonás:
"Vete ahora mismo a Nínive, la gran capital, y proclama allí lo que yo te
diré".
Jonás partió de inmediato a Nínive, como le había mandado el Señor. Nínive era
una ciudad enorme; se necesitaban tres días para recorrerla. Jonás entró en la
ciudad y caminó durante todo un día, pregonando:
"Dentro de cuarenta días Nínive será destruida".
Los ninivitas creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y todos, desde el más grande
hasta el más pequeño, se vistieron con ropa de penitencia.
Al ver Dios lo que hacían y cómo se habían convertido, se arrepintió y no llevó
a cabo el castigo con que los había amenazado.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 24, 4bc-5ab.6-7bc.8-9
Muéstrame, Señor, tus caminos.
Vias tuas, Dómine, demonstra mihi
Muéstrame, Señor, tus caminos, muéstrame tus sendas. Guíame
en tu verdad; enséñame, pues tú eres el Dios que me salva.
Muéstrame, Señor, tus caminos.
Vias tuas, Dómine, demonstra mihi
Acuérdate, Señor, de que tu ternura y tu amor son eternos;
acuérdate de mí, por tu amor, por tu bondad, Señor.
Muéstrame, Señor, tus caminos.
Vias tuas, Dómine, demonstra mihi
El Señor es bueno y recto y señala el camino a los
pecadores; guía por la senda del bien a los humildes, les enseña el camino.
Muéstrame, Señor, tus caminos.
Vias tuas, Dómine, demonstra mihi
Este mundo que vemos es pasajero
Lectura de la primera carta de apóstol san Pablo a los
Corintios
7, 29-31
Hermanos: Les digo esto: el tiempo se termina. En lo que
falta, los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como
si no lloraran; los que se alegran, como si no se alegraran; los que compran,
como si no poseyeran; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran.
Porque la apariencia de este mundo pasa.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; conviértanse y crean en el
Evangelio.
Alleluia. Appropinquavit regnum Dei; crédite
Evangelio. Alleluia
Aleluya.
Arrepiéntanse y crean en el Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
1, 14-20
Gloria a ti, Señor.
Después del arresto de Juan el Bautista, Jesús se fue a
Galilea proclamando la buena noticia de Dios. Decía:
"El plazo se ha cumplido el. El Reino de Dios está llegando. Conviértanse
y crean en el Evangelio".
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que estaban
echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo:
"Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres".
Ellos dejaron inmediatamente las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y
a su hermano Juan. Estaban en la barca reparando las redes. Jesús los llamó
también; y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la
barca con sus trabajadores, se fueron con él.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Oremos, hermanos y hermanas, a Dios Padre todopoderoso, en cuyas manos está el
destino del universo, y pidámosle confiadamente que escuche las oraciones de su
pueblo:
(Respondemos a cada petición: Señor, ten piedad).
Por la santa Iglesia de Dios para que busque cada día con
mayor afán el rostro de su Señor, y sus fieles se esfuercen en purificarse de
todas sus faltas y pecados, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.
Por los que gobiernan las naciones, para que trabajen con
interés y constancia por la paz y bienestar de los ciudadanos, a fin de que
reine entre los pueblos la justicia y la paz, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.
Por los enfermos, los encarcelados y por todos los que
sufren, para que Dios, Padre de misericordia, venga en auxilio de sus males,
roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.
Por todos lo que estamos aquí reunidos, para que el Señor
nos conceda perseverar en la fe y progresar en el mutuo amor, roguemos al
Señor.
Señor, ten piedad.
Celebrante:
Dios nuestro, que en Cristo, el Verbo eterno, nos has dado la plenitud de tu
palabra: escucha la oración de la Iglesia y haz que sintamos la urgencia de
convertirnos a ti y de adherirnos con toda el alma al Evangelio, para que toda
nuestra vida anuncie a los que dudan y viven alejados al único salvador de los
seres humanos, Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro, que vive y reina por los
siglos de siglos.
Amén.
Acepta,
Señor, las ofrendas que te presentamos para esta Eucaristía en la que se
realiza un glorioso intercambio; a fin de que, al ofrecerte tus propios dones,
podamos recibirte a ti mismo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
La salvación por la obediencia de Cristo
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque tu amor al mundo fue tan misericordioso que no sólo nos enviaste como
redentor a tu propio Hijo, sino que lo quisiste en todo semejante a nosotros,
menos en el pecado, para poder así amar en nosotros lo que en él amabas. Con su
obediencia nos devolviste aquellos dones que por nuestra desobediencia habíamos
perdido.
Por eso,
ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos
diciendo:
[Misa]
Acudan al Señor, pongan en él su confianza y no quedarán
defraudados.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Te damos gracias, Señor, por habernos alimentado con el Cuerpo y la Sangre de
tu Hijo y te pedimos que este don tuyo sea para nosotros fuente inagotable de
vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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